
En la época de la colonia, siglo XVI, se cuenta que hubo una bella mujer que casó con un militar español. Vivieron una larga luna de miel, muy enamorados. Dicho amor dio como fruto el nacimiento de cuatro hijos, que eran la adoración de la pareja. Pero el tiempo fue enfriando lo que el militar sentía por su mujer, por lo que éste empezó a tener amoríos con otra mujer. Al saberlo su esposa perdió la razón, o sea que se volvió loca y para vengarse del engaño ahogó a sus hijos en el lago de Texcoco, para después ahogarse ella en él.
Quizás en el próximo concierto del "Circo de Pulgas", el Jueves 10 de septiembre, suenen las campanas y mientras se haga de noche veamos a una mujer penando por el Meixón Frío,...quien sabe,...¿Nos vemos allí?








A partir de entonces cuando las campanas de las iglesias anuncian la llegada de la noche aparece por las calles coloniales una mujer que parece flotar, vestida de blanco y cubierto su rostro con un fino velo. Siempre gritando arrepentida ¡Ayyyy miiis hiiiiijooossss! Cuentan que quien la veía se volvía loco o moría al instante.